martes 6 de mayo de 2008

DE MIL AMORES I

Rita (o el mar ya nunca volvió a ser lo mismo)

Ajena al frío del calendario, entre sus manos coge ramos del pasado y me invita a dar un trago donde lo habíamos dejado.
Contraria a los consejos del deber, Rita baila sin horarios, prende fuego a mis complejos y cura las costuras de mi piel.
Sedienta de la fruta del placer, alimenta sus penas con cianuro y me ata a la pata de su destino plantando flores de humo en mis porqués.

Si se queda o se va, si camina o revienta, si se detiene o da el salto es por hundirme en la lujuria de su lengua en una marea de cosquillas saladas.

Desterrada de los vapores del rencor, Rita enciende el incensario y me viste con abrazos y me da un nuevo color.
Sentada frente a un mar de azares, improvisa naufragarios al margen de las corrientes, a pie de página y a mi lado.
Ausente de la prisa del reloj, manda a mi tristeza a hacer la esquina y me lleva de la mano a sus caderas con la urgencia de quien quema su diario.

Si se viste o se desnuda, si calla o dice, si cruza o queda a pie de asfalto es para guiarme a sus orillas donde brindarme el placer de mil besos ebrios o enamorados.

jueves 24 de abril de 2008

1969



Me gusta recordarte bailando al ritmo de “Cold Turkey”; un año del que sólo recuerdo tu culo y el vértigo. Pero sí, aún puedo verte dando vueltas hasta caer redonda en los cojines de la luna riéndote como una loca… con las drogas el mundo cabe en una mano ¿no? Yo quería besarte como el tonto que era pero reservabas tu boca para decir mentiras y para comerte a un novio que ya no te quería.

Me gustaba cuando me llamabas a las tantas de la mañana y oír tu voz triste porque habías perdido otra apuesta contigo y querías que te contara un cuento para dormir… un año en el que sólo quería escribir. Escribir y follarte, no te voy a mentir. Entonces me liaba un cigarro y te contaba uno de esos cuentos con final feliz. Antes de colgar ya te reías y me dabas las gracias y yo me quedaba desvelado toda la noche.

Mi vértigo de todo y de ti se enfriaba en “Cold Turkey” y en tus porros, que te liaba yo, y en tu risa.

Siempre pensé que eras tú la que se la chupaba a Lennon al final de la canción pero Mónica me dijo, en medio de una carcajada, que no, que San Francisco era demasiado grande. Se reía. A lo mejor sólo me gustaba pensarlo.

Un día dejaste de llamar, o de bailar, y empecé a echar de menos echarte de menos y mi vértigo dejó de contar cuentos aunque jamás pude dejar de escribir, como el tonto que soy.

No sé si recibirás esta carta, San Francisco es demasiado grande, pero puedes encontrarme donde siempre. Mi teléfono nuevo está en el reverso.

lunes 14 de abril de 2008

RADICALES LIBRES III (ripiando por los cerros de Úbeda)

Joaquín Sabina


Yo quería escribir con mi pluma lo que él hace con la risa

y nunca supe conjugar en una canción el Viagra y la misa.

Les presento a mi primo gemelo, cansautor y poeta

al perrito andaluz sin collar, penúltimo en la meta

humilde ripiador de versos que deliran:

dos medias verdades no suman ni una mentira.

Madame o Sor Puta de “El convento de las despedidas”

huerfanito de Tecglen, like me, fumador ex-suicida.

Con su Caballo de cartón, con mi perilla

el mirón que se empalma mirándote por una mirilla.

Magullado de las noches en vela, desertor de la rutina

el que quiso pagar los favores de un hada madrina.

Con su voz de feriante y Tom Waits se me quita la pena

... Je veux faire l’amour avec elle en barco por el Sena.

miércoles 9 de abril de 2008

MAR CIUDAD


La ciudad está vacía y duermen los bichos donde hoy es invierno.

Semeja el mar en calma: ni barcos ni prisas

ni niños dando vueltas a las farolas

ni caracolas soñando que sueñan.


La ciudad está muda y respiran, profundas, las estrellas y no es noche.

Parece el mar callado: ni brisa ni sirenas

ni grillos afinando violines

ni delfines soñando que sueñan.


La ciudad está de espaldas y muerde las últimas horas de paz.

Es como el mar desde mi ventana: ni proas ni ocasos

ni cien metros de eslora

ni un reloj sin horas soñando que sueña.

domingo 6 de abril de 2008

INSTRUCCIONES PARA SALIR ILESO (o HAL 9000 era una celestina)



“No se han encontrado instrucciones para salir ileso. Inténtelo de nuevo haciendo ‘clic’ en herramientas, elija la opción ‘martillo’ y atícele un buen golpe al asistente de Word”.

Si usted no sale ileso, al menos llévese a alguien por delante. Apagar el equipo”.

Ya puede salir a la noche antes de que las estrellas empiecen a destilar manías y amaneceres, entrar en un bar y rebuscar en los bolsillos algo bonito que decirle a ese bombón con corazón de fresa que está en la otra punta de la barra, acercarse, presentarse y esperar una respuesta. Si está dispuesta a seguirle el juego, quédese hasta el final, no sea cobarde. Procure tener a su alcance más de quince palabras que, bien combinadas entre sí, digan algo interesante, aunque sea una mentira. A estas alturas ella habrá pedido otra cerveza, tal vez para abrirle una ventana; darle una oportunidad a que se decida entrar de puntillas, sin hacer mucho ruido, en sus pensamientos. Usted desliza una sonrisa sobre sus pestañas y se produce un silencio lleno de puntos suspensivos, como si se hubiera colgado el programa. Se ha encontrado un error en el transcurso de bla bla bla. Reiniciar. El reiniciado puede llevar algunos minutos. Si elige ‘finalizar ahora’ se perderán todos los datos que no hayan sido guardados”. Usted no dispone de esos minutos y se arriesga a poner fin a los puntos suspensivos y pierde los datos que se esfuman taburete abajo. Pero ella enciende un cigarro preguntándole si cambian de bar, como si preguntara: “¿desea volver a la versión recuperada de Documento 1?” Y usted deja de sudar, lo que es todo un detalle, y la invita a la siguiente ronda. En la calle sacará un tema de conversación, esta vez con cuidado de no colgarse, y ella asiente y sonríe, y entran en otro antro lleno de humo y de tipos que son como el maldito “Spam”. Eliminar, ¿desea enviar todos los archivos seleccionados a la Papelera de Reciclaje?” “clic” todos a la mierda. Se les acerca un amigo suyo, de usted, completamente borracho. Un amigo completamente borracho en esa situación es como un archivo adjunto con un virus muy chungo; si lo abre lo tendrá dando la brasa todo lo que queda de noche, “no abrir”. Usted se gira hacia la chica después de darle puerta al archivo ebrio, hace un gesto de “qué se le va a hacer” y ella, comprensiva, continúa sonriendo y lo mira fijamente a los ojos, los labios entreabiertos en una invitación a un beso.

Salir ileso. No se han encontrado instrucciones para salir ileso. Haga “clic” en la barra con las monedas indicando al barman que desea pagar y elija la opción “vámonos antes de que las estrellas empiecen a destilar su desesperación porque amanezca”. En la calle tal vez la luna colgada en su mengua sea la más consciente de que usted está perdido, que ya no podrá salir ileso. Ya es demasiado tarde. Tiene usted una herida mortal llamada corazón, y el bombón que lleva de la mano va hacer todo lo posible para no curarle, y lo va a hacer con pasión, con entrega, sin anestesia.

“¿desea guardar los cambios efectuados en las últimas horas?”

lunes 31 de marzo de 2008

LA TIMBA DE POKER (o cómo morir en medio de un guión)

Un bosquejo para que Suso haga un cortometraje y me dedique el premio

La timba de poker no se acaba hasta que alguien saca una pistola y mata al tipo que lleva sombrero. Luego cada uno cogemos lo que nos pertenece y le robamos al fiambre el reloj y los gemelos. Pobre diablo, un tramposo con mala mano.
La timba de poker no termina hasta que la palma el que lleva sombrero con una bala sustituyendo sístoles y diástoles y nos importa un carajo la sangre manchando los billetes encima del tapete ni la que corre por el reloj o los gemelos. No es la primera vez que un desahuciado me salpica un latido viscoso en un ojo cuando una bala se ha instalado en su pecho. Los demás nos aplicamos al ritual: silencio y rapiña y cada uno recoge lo suyo antes de desvalijar al cadáver del sombrero. En una cabeza descubierta no se puede esconder un as, y si lo haces y va mal siempre hay alguien dispuesto a volarte la sesera con un estornudo violento de pipa. No es la primera vez que apartamos unas ideas chamuscadas de los billetes del tapete. Una noche a Tom le aterrizó en la perilla un pedacito de cerebro que goteaba un líquido pálido sobre el pantalón. Nos miró a todos, se terminó el whisky de un sorbo y se quitó aquello metiéndoselo al cadáver en el bolsillo que antes ocupaba el reloj.

La timba de poker no termina hasta que se va por la posta el tipo que lleva sombrero porque siempre hay un cabrón con hormigas en los dedos con ganas de lustrar el gatillo con el índice para que salga un genio de plomo y mucha mala hostia dispuesto a conceder un agujero indeseado de quemazón y sangre en el cuero de algún idiota.


Paradójica foto de 1882

miércoles 26 de marzo de 2008

EL FRÍO (un ensayo)



El frío del orden alfabético se calma en tu nombre o en mis labios y chupeteo cada letra como si fueran hielos de fresa desordenados en una canción que habla de un cabaret donde las chicas tienen los ojos grandes y negros y bailan sensuales con el tiempo detenido entre los tacones y la gomina porque son bellas y saben decir adieu en la estación del tren donde el frío de la marquesina descarrila en tu sonrisa o en mi corazón que late deprisa como los días alegres de los amantes incapaces de retener los instantes porque la pasión es insobornable y ellos torpes y posesivos que se peinan con taquicardias y suspiran con Les fleurs du mal en las noches cuando el frío del silencio se calla en tus ojos o en mis manos que buscan y acarician como ladrones en celo reteniendo la respiración para que no los pillen antes de correr entre risas con el botín al hombro por las calles de Montparnasse hasta la buhardilla donde el frío del invierno se derrite como un carámbano del pasado en tus gestos o en mis manías que son un atajo por donde llegar antes al calor de tus palabras.