domingo 22 de junio de 2008

MAQUETAS


Nos pasamos la vida haciendo maquetas de cosas cuyo resultado, en el mejor de los casos, no nos va a pertenecer y en el peor, nos convertirá en una mala suerte de arte y ensayo. Esbozamos amores de paso con trazos cubistas esquivando la ruina del tedio y las líneas rectas, pero el carboncillo que deja la noche emborrona el dibujo a la mañana siguiente con una resaca de amour fou. Hacemos croquis de amores imposibles con la dulzura que la mano alzada ofrece al deseo pero la utopía o la precisión de la escuadra y del compás ponen de relieve el absurdo que duele como tal, como una contrariedad. Bosquejamos amores eternos en papel de fumar y en el empeño nos dejamos las uñas para que al final todo arda desesperadamente en un destino difuminado donde el humo será lo más consistente o lo más verdadero.

Foto: Estudio para Leda y el Cisne de Leonardo da Vinci.

jueves 19 de junio de 2008

UNA RUBIA QUE LLORABA (más cine, por favor)



Hace mil domingos fui a ver una película a la sala 3 de unos multicines que quedaban en la otra punta de la ciudad. No recuerdo qué película era, sólo sé que era intensa, conmovedora; una película, en fin, que te agarra por el cuello y tu única salvación son unas lágrimas que arden al salir, o un dolor de garganta por evitar esas lágrimas. O tal vez yo, sólo, estaba con las defensas bajas.

Cuando se encendieron las luces tras la proyección, en la fila justo delante de la mía se levantó una rubia que se giró, como quien se gira para buscar a nadie en particular, que estaba llorando. Era hermosa, con una belleza de esas que se ancla a tus ojos y no puedes mirar en otra dirección. Una belleza con campo gravitatorio propio que tira de tus sentidos con fuerza y tú, a la fuerza, te quedas sin sentido. Lloraba con un pañuelo arrugado y lleno de mocos y lágrimas en una mano y con los ojos claros y empapados mirando para el fondo de la sala, y fue precisamente todo eso lo que atrajo toda mi atención: una hermosa rubia llorando por un final triste.

Salió con sus colegas y yo me quedé mirando los últimos créditos tragando saliva para calmar el dolor de garganta.

Desde entonces voy cada domingo al cine con la única intención de encontrarme con la rubia que lloraba.

No he vuelto a verla y esas multisalas han cerrado.

lunes 9 de junio de 2008

RADICALES LIBRES IV (porque echo de menos al hombre que lo vivió y lo comió todo: el mago de los lunes)

Manuel Vázquez Montalbán



El ángel al ajillo de los lunes

caído en el puchero de una Parca,

columna con sabores y perfumes

de pato a la naranja o de Petrarca.


Mi espalda de Interviú cada semana,

Hermano Lobo –por fauces palabras-,

el mago del ensayo, Abracadabra,

en su chistera se mueren mis canas.


El Pepe Carvalho huele braguetas

de mis sábados de preadolescente

comía con buen vino sexo al dente.


Bregaba por la izquierda sin muletas

con su verbo atinado, cuero terso,

que hoy reivindico, pobre, en estos versos

domingo 1 de junio de 2008

RENDEZ-VOUS (o Caro Diario)



Hay una ciudad para atravesar de punta a punta

con una vespa y un yelmo de Mambrino,

una orquesta tocando nuestra canción

y una primavera que florece mal.

Hay un poema en bastardilla y verso libre

escrito con las ruedas sobre los callejones,

un cuentakilómetros dormido en el manillar

y unas fachadas clavadas a la memoria.

Hay un ferry espesándose en el muelle de Oriente

que le tiene miedo al Nautilus,

un diario que no pienso escribir

y mil palabras ruborizadas en negrita.

Hay una chica haciendo autostop

buscando visa para un sueño,

una Moleskine preñada de proyectos

y una novela leyéndome los ojos.

Hay renglones torcidos como serpientes

ardiendo en las antípodas de la fe,

un mar anclado a los barcos fantasmas

y un futuro incierto y otras redundancias.

Hay un marcapáginas como un termómetro

tomando la temperatura en la axila del libro,

un perro meando en la valla publicitaria

y un Trastévere al otro lado del río.

Hay una cita inexcusable (There's a rendezvous

of strangers around the coffe urn tonight),

un baile a medias, una promesa por cumplir,

siete estrofas dedicadas y un trato hecho.

jueves 15 de mayo de 2008

LA RADIO


Ayer oí en la radio que no duermo demasiado, que reprimo mis deseos, que mis labios son de goma y no indican nada bueno por su forma y comisuras, que si pierdo la memoria es porque me olvido pronto de las cosas que no importan, que se sueña para no perder descanso, que tenemos un cadáver escondido en el armario, que tus piernas por su largo son la espuma que me falta para completar mis noches, que mis manos por sus rayas son señal a ciencia cierta de que envidio, me enamoro y me enfado con el mundo lunes, martes y domingos; que la brisa vespertina no es tan buena si estás ebrio, que malgasto bien mi tiempo cuando trato de encontrarte, que el espejo no refleja sino un trozo de epidermis y miseria, que el reloj no pierde el tiempo y que el alma se esfumó, que la ciencia ha progresado y ya saben que no hay dios, que no existe el inconsciente (que me lo digan a mí), que me falta cobertura para llegar a tu vientre, que se folla mucho menos y se miente como nunca, que te marchas de viaje y que a lo peor no vuelves, que los virus se han cargado al inventor del microsoft, que se pone en huelga el arte, que pasado lloverá, que me escondo de mis miedos, que tus pechos y tus dientes son la sal y la pimienta que le falta a mis mañanas, que me ajuste los vaqueros, que me case en el tres mil, que no intente ser feliz en un mundo come éste, que hay tres casos de anorexia y uno de ellos es verdad, que ahora Cristo vende clavos en un puesto en Internet, que me invento mis dolores, que hoy me tienen que fiar y mañana dios dirá, que me quedaré impotente si no dejo de fumar y que tú ya no me escribes porque está linda la mar, que no se pone la luna que prefiere naufragar porque dice que le falta marihuana pa’ fumar, que me faltan cinco duros, que me sobran dos ideas, que el tamaño sí que importa (desde siempre por mas datos), que me tengo que joder si no puedo trabajar, y que baile si me jode no poderme soportar, que me lave la cabeza un día sí y dos días no, y que no meta la pata donde nadie me llamó.
Que me duerma, que respire, que te ame, que navegue, que te rapte, que me mueva, que no pare, que te odie, que te entienda, que te sueñe masturbando un corazón almidonado.
¿Que mis labios son de goma? Ayer escuché en la radio, a una experta en estos temas, que de goma, por supuesto, que de goma carmesí.

martes 6 de mayo de 2008

DE MIL AMORES I

Rita (o el mar ya nunca volvió a ser lo mismo)

Ajena al frío del calendario, entre sus manos coge ramos del pasado y me invita a dar un trago donde lo habíamos dejado.
Contraria a los consejos del deber, Rita baila sin horarios, prende fuego a mis complejos y cura las costuras de mi piel.
Sedienta de la fruta del placer, alimenta sus penas con cianuro y me ata a la pata de su destino plantando flores de humo en mis porqués.

Si se queda o se va, si camina o revienta, si se detiene o da el salto es por hundirme en la lujuria de su lengua en una marea de cosquillas saladas.

Desterrada de los vapores del rencor, Rita enciende el incensario y me viste con abrazos y me da un nuevo color.
Sentada frente a un mar de azares, improvisa naufragarios al margen de las corrientes, a pie de página y a mi lado.
Ausente de la prisa del reloj, manda a mi tristeza a hacer la esquina y me lleva de la mano a sus caderas con la urgencia de quien quema su diario.

Si se viste o se desnuda, si calla o dice, si cruza o queda a pie de asfalto es para guiarme a sus orillas donde brindarme el placer de mil besos ebrios o enamorados.

jueves 24 de abril de 2008

1969



Me gusta recordarte bailando al ritmo de “Cold Turkey”; un año del que sólo recuerdo tu culo y el vértigo. Pero sí, aún puedo verte dando vueltas hasta caer redonda en los cojines de la luna riéndote como una loca… con las drogas el mundo cabe en una mano ¿no? Yo quería besarte como el tonto que era pero reservabas tu boca para decir mentiras y para comerte a un novio que ya no te quería.

Me gustaba cuando me llamabas a las tantas de la mañana y oír tu voz triste porque habías perdido otra apuesta contigo y querías que te contara un cuento para dormir… un año en el que sólo quería escribir. Escribir y follarte, no te voy a mentir. Entonces me liaba un cigarro y te contaba uno de esos cuentos con final feliz. Antes de colgar ya te reías y me dabas las gracias y yo me quedaba desvelado toda la noche.

Mi vértigo de todo y de ti se enfriaba en “Cold Turkey” y en tus porros, que te liaba yo, y en tu risa.

Siempre pensé que eras tú la que se la chupaba a Lennon al final de la canción pero Mónica me dijo, en medio de una carcajada, que no, que San Francisco era demasiado grande. Se reía. A lo mejor sólo me gustaba pensarlo.

Un día dejaste de llamar, o de bailar, y empecé a echar de menos echarte de menos y mi vértigo dejó de contar cuentos aunque jamás pude dejar de escribir, como el tonto que soy.

No sé si recibirás esta carta, San Francisco es demasiado grande, pero puedes encontrarme donde siempre. Mi teléfono nuevo está en el reverso.