El ángel al ajillo de los lunes
caído en el puchero de una Parca,
columna con sabores y perfumes
de pato a la naranja o de Petrarca.
Mi espalda de Interviú cada semana,
Hermano Lobo –por fauces palabras-,
el mago del ensayo, Abracadabra,
en su chistera se mueren mis canas.
El Pepe Carvalho huele braguetas
de mis sábados de preadolescente
comía con buen vino sexo al dente.
Bregaba por la izquierda sin muletas
con su verbo atinado, cuero terso,
que hoy reivindico, pobre, en estos versos
2 comentarios:
Cualquier otra crónica de la(s) España(s) no ha vuelto a ser tan sentimental.
Beso, Monsieur.
Xenial Doinel,Xenial.Aperta
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