
Me gusta recordarte bailando al ritmo de “Cold Turkey”; un año del que sólo recuerdo tu culo y el vértigo. Pero sí, aún puedo verte dando vueltas hasta caer redonda en los cojines de la luna riéndote como una loca… con las drogas el mundo cabe en una mano ¿no? Yo quería besarte como el tonto que era pero reservabas tu boca para decir mentiras y para comerte a un novio que ya no te quería.
Me gustaba cuando me llamabas a las tantas de la mañana y oír tu voz triste porque habías perdido otra apuesta contigo y querías que te contara un cuento para dormir… un año en el que sólo quería escribir. Escribir y follarte, no te voy a mentir. Entonces me liaba un cigarro y te contaba uno de esos cuentos con final feliz. Antes de colgar ya te reías y me dabas las gracias y yo me quedaba desvelado toda la noche.
Mi vértigo de todo y de ti se enfriaba en “Cold Turkey” y en tus porros, que te liaba yo, y en tu risa.
Siempre pensé que eras tú la que se la chupaba a Lennon al final de la canción pero Mónica me dijo, en medio de una carcajada, que no, que San Francisco era demasiado grande. Se reía. A lo mejor sólo me gustaba pensarlo.
Un día dejaste de llamar, o de bailar, y empecé a echar de menos echarte de menos y mi vértigo dejó de contar cuentos aunque jamás pude dejar de escribir, como el tonto que soy.
No sé si recibirás esta carta, San Francisco es demasiado grande, pero puedes encontrarme donde siempre. Mi teléfono nuevo está en el reverso.
2 comentarios:
Bravíssimo.
Beso, Monsieur.
que bueno que volviste cabrón.....
no me dejes asi con tus micropildoras de realidad, cuentame otro cuento...
o lo cuento todo.......
ya sabes donde encontrarme
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