
“Ningún hombre sabe qué pasado le espera”
Ángel, tocayo y hundido, mi Ángel González de la guarda,
Ángel “Prosemas o menos”.
Nací un viernes y vuelvo a morir un viernes.
Conocí la poesía de Ángel hace mil años
de mano de una chica muy guapa, un día
que ella quería llevarme a su cama,
el mismo día que yo había perdido
las llaves de mi casa.
Nací en enero y vuelvo a morir en enero.
El año en que yo nací, él se iba a los EE.UU.
a trabajar, a escribir, a respirar, a olvidar,
a evitar el hedor del precadáver de Franco.
Ángel de alas rotas, ángel y no tanto,
Ángel huérfano de Ángel.
También a mí se me sube el alcohol a los pies
y a la entrepierna las altas pasiones
y a la cabeza las bajas voluntarias de la razón
y profeso un ateísmo sin boquilla,
una existencia fraguada en las palabras
y un pesimismo silencioso e histórico
que me grita desde un espejo en ruinas.
11 de enero en un rincón cualquiera

5 comentarios:
amén. welcome y olé
...tiene usted el guapo subido, caballero.
Gracias por abrirme la puerta, y a la señorita decirle que sólo puedo llegar a atractivo, como mucho (ja ja)
siempre los mismos...
¿pensabas que tu popa no seguiría a la proa?
era cuestión de tiempo que un pirata vuelva al mar....
de lo cual me alegro ennormemente
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